miércoles, 14 de noviembre de 2012

Muñeca de trapo.

Hoy ha sido un día raro.
Un día de esos en los que ríes muchísimo, por cualquier cosa, cualquier tontería.
Pero un día de esos en los qué también te entran ganas de llorar por todo, por una mínima estupidez
No sé, es difícil de explicar, y sé qué no soy a la única persona de este mundo a la que le suele pasar esto.
Un día en el qué te miras en el espejo y te ves bien, pero que al segundo, te vuelves a mirar y te ves la persona menos afortunada del mundo, sin otra opción qué llorar delante de él, obsevando cómo eres de verdad.
Pero también hay que pensar que somos únicos, qué no hay otra copia de nuestro yo interior.
Y con esto, dejo mi pequeña reflexión del día.

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